Cuando acabe este año habrá 6.400 millones de
objetos conectados a Internet en todo el mundo. La
Red interconectan los lugares más alejados del planeta y, a la vez, hacen
íntimos a sensores de temperatura, electrodomésticos y hasta grifos
de cerveza y posavasos inteligentes. Eso sí, el mundo de lo eternamente
conectado necesita consumir una enorme cantidad de energía. Como en solo cuatro
años la cifra de objetos con acceso a Internet superará los 20.000 millones,
cabe ir pensando en cómo ahorrar en la factura de la luz (y en el gasto en
pilas) que supone tenerlos enchufados. Ahora, unos ingenieros eléctricos, mano
a mano con informáticos, han probado un tipo de wifi que utiliza solo la
diezmilésima parte de la electricidad que gasta el más ahorrativo de los
sistemas inalámbricos actuales.

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